Construcción tradicional vs construcción en seco

Una de las consultas más frecuentes que reciben tanto arquitectos como ingenieros y profesionales de la construcción en general es sobre las diferencias entre tipo de construcción tradicional y la llamada construcción en seco o prefabricada. Con tipo de construcción tradicional nos referimos a la utilización de ladrillos y algún tipo de mortero para asentar los mismos. Al mismo tiempo, la construcción en seco se basa en la utilización de madera, chapa galvanizada o aluminizada junto con yeso; también es frecuente encontrar moldes o placas de fibrocemento que reemplazan a las paredes tradicionales.

Todas estas observaciones están hechas en base a plano de casa de un piso. Considerar un plano de dos pisos no sería práctico a la hora de hablar de diferentes métodos de edificación.

Por supuesto, uno de los principales factores que influyen a la hora de decidir entre uno u otro sistema es el costo de la construcción. A priori es normal considerar que la construcción en seco resulta más económica que la tradicional y esto se debe a que la cantidad de material utilizado y el tiempo de trabajo son significativamente menores en el primer caso. Sin embargo, existen muchas consideraciones a tener en cuenta, sobre todo si no conocemos casos prácticos a los cuales hayamos podido tener acceso en nuestra experiencia.

La construcción tradicional se encuentra mejor vista ya que es más resistente a las inclemencias del clima. La humedad, la lluvia e incluso los vientos fuertes son factores que prácticamente no deben preocuparnos. Por el contrario, una casa prefabricada en madera, yeso y chapa metálica tendrá que tener un mejor acabado para evitar este tipo de problemas.

El mantenimiento de la construcción

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El mantenimiento de una construcción es fundamental si pensamos a largo plazo. Una casa sin ningún tipo de mantenimiento se verá afectada año tras año con el paso de las estaciones haciendo que el trabajo posterior sea cada vez mayor y más costoso. Veamos entonces como nos afectará el tipo de construcción con respecto al mantenimiento.

En el caso de la construcción tradicional de ladrillo y mortero (cemento porland) requiere como mantenimiento habitual la aplicación de capas de pintura, sobre todo en el exterior, cada aproximadamente cinco años. En este caso obviamos ciertas grietas o imperfecciones que pueden ser propias de una mala construcción o problemas en el terreno. A esto debemos sumarle pintura en el interior aunque cada mucho menos tiempo.

Para la construcción en seco esta situación cambia considerablemente. Será necesario, para una perfecta impermeabilización exterior y el mantenimiento de las placas de yeso la aplicación de una capa de pintura ligera una vez al año o una capa considerable cada dos años.

En todos estos casos estamos hablando de pintura de buena calidad con una alta concentración de polímeros, lo que produce una mayor impermeabilización. Es aquí entonces donde debemos evaluar el costo de mantenimiento a futuro.

A esto podemos añadir que un techo tradicional puede ser mantenido con pintura impermeabilizante, sin embargo un techo de chapa puede requerir el cambio de estas cada un cierto período de años debido a la oxidación. La correcta colocación de las chapas beneficiará también al mantenimiento posterior, esto se debe a que evitando la acumulación de agua la vida útil de las mismas se prolonga considerablemente.

Debemos decir también que es cada vez más frecuente encontrar propietarios que decidieron realizar la construcción de forma escalonada combinando ambas técnicas. Para esto resultará de gran utilidad contar con un plano de casa para construir en etapas.

Finalmente nos despedimos con una conclusión al respecto, en el corto plazo resulta mucho más económico la construcción en seco, sin embargo, pensando a largo plazo (10 años o más) los costos se equiparan con la construcción tradicional.

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